May 2012
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April 2012
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That’s the way the bee bumbles
That’s the way the needle pricks
That’s the way the glue sticks
That’s the way the potato mashes
That’s the way the pan flashes
That’s the way the market crashes
That’s the way the whip lashes
That’s the way the teeth knashes
That’s the way the gravy stains
That’s the way the moon wanes” —Tom Waits, “That’s the way”
Tienes 18 años y estás a punto de comenzar tu carrera universitaria. Eres el hijo menor de tres. Te enteras por una indiscreción que tu padre se hizo la vasectomía un par de años antes de que tú nacieras. Es tu padre, eso es un hecho, pero solo porque la vasectomía falló. Eres un chiripazo. Un “acto de Dios”. En la indiscreción se revela que, enfurecido, tu padre demandó a los médicos responsables de la operación y estos accedieron, luego de una larga pelea legal, a indemnizarlo con el pago de la manutención de su tercer “hijo no solicitado”. La manutención incluyó alimentación, gastos médicos y educación hasta la mayoría de edad. Es decir, terminó recientemente. Fuiste patrocinado por un error médico, a diferencia de tus hermanos mayores. ¿Cómo te hace sentir eso? ¿Qué dice de la responsabilidad y la autoridad de tu padre sobre ti? ¿Por qué nunca te dijo la verdad?